Cuerpos (I)rreverentes
PSICOANÁLISIS, CRUELDAD Y EL GRITO POST-NORMATIVO
Olvidate de la tolerancia.
Lo que exige tu deseo no es compasión, sino sabotaje al régimen de lo normal. Imaginate a Artaud escupiendo sobre el diván freudiano: ¡El inconsciente no es un texto, es un campo de batalla!. En la fisura donde Nietzsche dinamita la moral, Foucault desmonta el poder y el flogger del BDSM se vuelve brocha de sangre, construyendo una praxis analítica que no interpreta: incendia paradigmas.
Ternura
Tu cuerpo no es una cárcel de pulsiones reprimidas: es un laboratorio teatral de operaciones metafísicas. Cuando Artaud exige un Teatro de la Crueldad, no invita a contemplar: exhorta a sufrir la verdad en carne viva. ¿No es acaso el bondage un ritual donde el dolor se transmuta en lenguaje? Nietzsche susurraba que "Todo lo profundo ama la máscara". ¿Qué tal si las ataduras no son suplicio? Afirmativamente, son coreografía de la liberación: parodia sagrada del poder cuya presencia Foucault denunció en escuelas, hospitales y cárceles. El flogger que marca la piel configura un efectivo acto de escritura genealógica que desobedece al padre, al médico y al juez que colonizan tu cuerpo, tu agencia del placer.
¿Salir de la heteronorma? A nuestro costo, pero sí: el BDSM es epistemología de los márgenes. Cada gesto y cada silencio negociado en el juego es un manifiesto contra la violencia de lo legible —lo que se entiende, lo que nos cierra, lo que está claro. Lacan habló del goce como exceso imposible; en este campo lo encarnamos en cueros, roles y cadenas. No es patología porque es poética del límite, donde el cuerpo sin órganos (ése cadáver viviente que invocó Artaud) resucita para probar que el deseo no tiene géneros, sólo territorios por conquistar. Pero Artaud decía sin órganos y dejaba abierta la compuerta al vacío: un estado de pre-advertencia donde no hay modelos ni copias, solo vértigo del simulacro.
El poder no se rechaza –dice Foucault–, se reconfigura. En el sótano de la dominatrix, el verdugo se vuelve cómplice y el sumiso dicta los términos de su propia entrega. ¿Será ironía? Pues no, che: sabotaje semiótico. Cada sesión es una micro-revolución somática que desmonta la ficción del cuerpo dócil. Aquí encontramos la paradoja que haría reír a Nietzsche: "Crear libertad para sí mismo es crear un deber nuevo".
¿Seguís buscando el Edipo bajo la sumisión? ¡Suena el despertador! La escena BDSM no repite fantasías: las quema. Por eso Artaud exigía: "Sin un elemento de crueldad en la base de todo espectáculo, el teatro es imposible". Traduzco: sin riesgo no hay Verdad, sin vértigo no hay subjetivación. La praxis clínica debe volverse peste artaudiana que infecte la clínica; no para patologizar, sino para amplificar el grito de los cuerpos que rechazan ser casos, objetos estudiados, bajados a la teoría.
El futuro exige una analítica que no "cura" la diferencia sino que la celebra. Donde el síntoma no es enigma a resolver, sino performance de resistencia.
¿Diagnósticos? Bueno, cuando hagan falta. Mejor: espacios donde usuarie o analizante y analista ensayan juegos de poder consentidos, exponiendo estratégicamente la mentira de la neutralidad. Nietzsche mira de reojo: "Se necesita caos dentro de sí para dar a luz una estrella danzante". ¿Recordás subrayarlo? Golpeó como relámpago en una plaza oscura.
¿Es realmente paz lo que queremos? Una entelequia.
Hoy, el diván es una dungeon. La cura ya no es sólo catarsis: es acto político de re-existencia antirrealista, cuyo horizonte es habilitar una consistencia psíquica como alineamiento asintótico al deseo.
Explora: La despatologización del BDSM
GLOSARIO
Pre-advertencia: Estado de alerta radical donde no existen modelos previos: solo el vértigo de crear.
Asintótico: Acercamiento permanente que nunca toca el punto final (como una curva que se aproxima infinitamente a una línea sin tocarla).
Cuerpo sin órganos: Concepto de Artaud para cuerpo liberado de funciones biológicas y esquemas sociales.
Goce (lacaniano): Experiencia de placer extremo que traspasa los límites de lo simbólico.
Sabotaje semiótico: Subversión de los códigos establecidos mediante gestos o prácticas disruptivas.
REFERENCIAS
1. ARTAUD, A. (1938). El teatro y su doble. Ciudad de México: Ediciones Coyoacán, 2003 (traducción: Enrique Alonso).
2. FOUCAULT, M. (1976). Historia de la sexualidad, Vol. 1: La voluntad de saber. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2008 (traducción: Ulises Guiñazú).
3. NIETZSCHE, F. (1887). La genealogía de la moral. Madrid: Alianza Editorial, 2011 (traducción: Andrés Sánchez Pascual).
4. NIETZSCHE, F. (1882). La gaya ciencia (Die fröhliche Wissenschaft). Aforismo 335: "¡Lo que exige el amor!". Madrid: Akal, 2007 (traducción: Luis Fernando Moreno Claros).
5. PAAR (Psicoanálisis, Activismo BDSM y Rebeldía). Canal de YouTube.
Disponible en: https://www.youtube.com/PAAR

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